E155 – Marrón HT

Aditivo E155

Otros nombres del aditivo (sinónimos)

Е 155, Е-155, Chocolate Brown HT

Información general

El aditivo alimentario E155, también conocido como Marrón HT o Chocolate Brown HT, es un colorante alimentario sintético que proporciona a los productos un color marrón.

El aditivo E155 se utiliza como una alternativa económica a los colorantes naturales para dar a los alimentos un tono intenso “chocolate”.

El aditivo alimentario E155 fue desarrollado a mediados del siglo XX como una alternativa estable y más controlable a los colorantes marrones naturales. Este colorante azoico, derivado de productos del petróleo, se volvió rápidamente popular en la industria de la confitería gracias a su capacidad para resistir altas temperaturas y la exposición a la luz.

La fórmula química del aditivo E155 es C27H18N4Na2O9S2. Se presenta en forma de polvo o gránulos de color marrón, altamente solubles en agua y prácticamente insolubles en etanol. El aditivo E155 es estable frente a altas temperaturas, la luz y el almacenamiento prolongado.

La síntesis del aditivo E155 se lleva a cabo mediante complejas reacciones químicas entre derivados del alquitrán de hulla o productos del petróleo. La base del proceso es la reacción de diazotización, durante la cual las aminas aromáticas se transforman en sales de diazonio que posteriormente se acoplan con compuestos naftólicos, formando un color marrón estable.

Efectos sobre el organismo

Beneficios del aditivo E155

El aditivo E155 no tiene valor nutricional, por lo que no aporta beneficios directos al organismo: no proporciona nutrientes, vitaminas ni minerales. Su finalidad es exclusivamente tecnológica — mejorar el aspecto de los productos alimenticios.

Daños del aditivo E155

Al ingresar en el organismo junto con los alimentos, el colorante se descompone parcialmente en el tracto gastrointestinal y sus metabolitos se eliminan por la orina y las heces, como ocurre con la mayoría de los colorantes alimentarios. El posible daño del aditivo alimentario E155 se debe a su naturaleza sintética y a su pertenencia al grupo de los colorantes azoicos.

Como la mayoría de los colorantes azoicos, el aditivo E155 es un potente liberador de histamina. En personas sensibles, especialmente con “asma inducida por aspirina”, puede provocar urticaria, angioedema y espasmos de las vías respiratorias.

Existen datos científicos sobre una posible relación entre los colorantes alimentarios sintéticos (incluido el E155) y los síntomas de hiperactividad/déficit de atención en niños.

Estudios en animales demostraron que el consumo prolongado del aditivo E155 en dosis elevadas provocaba alteraciones en la función hepática y renal, aumento de enzimas, cambios en parámetros bioquímicos e incluso daños histológicos en los órganos.

La EFSA realizó una evaluación de la seguridad del colorante marrón E155 y estableció una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 1,5 mg por kg de peso corporal al día.

El Comité FAO/OMS (JECFA) estableció para el aditivo E155 una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 0–1,5 mg por kg de peso corporal al día.

Usos

El aditivo alimentario E155 se utiliza en la industria alimentaria como colorante que aporta un tono marrón a los productos. Se emplea con mayor frecuencia en:

  • productos de confitería (caramelos, chocolate, galletas);
  • productos de panadería y postres;
  • productos lácteos (yogures, bebidas lácteas aromatizadas);
  • bebidas, salsas y productos cárnicos procesados para aportar color.

Estado legal

El aditivo alimentario E155 está autorizado en la mayoría de los países de la UE (excepto Dinamarca y Suecia), así como en Ucrania, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Australia y Nueva Zelanda, con límites máximos permitidos.

En productos destinados a niños, en algunos casos se añade una advertencia sobre su posible efecto en el comportamiento: «Puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños» (según el Reglamento (CE) 1333/2008).

El aditivo alimentario E155 está prohibido en Japón, Dinamarca y Suecia debido a preocupaciones sobre su posible impacto negativo en los niños y a la insuficiencia de datos sobre su seguridad.